La laguna de Traba y la playa del mismo nombre son uno de los rincones más hermosos de la Costa da Morte, además de refugio de una muy notable vida natural. Batido a menudo por fuertes vientos oceánicos, este paisaje combina un amplio arenal que incluye un ancho cordón de dunas, hogar de numerosos endemismos botánicos, con una pequeña laguna utilizada a lo largo del año por muy diversas especies de aves. Varios senderos y pasarelas, así como dos observatorios y un área recreativa, facilitan la visita al espacio y aprovechamiento pedagógico.



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